Damasco

En el corazón de Damasco, los telares textiles trabajaban para seleccionar las mejores sedas y linos, tejiendo meticulosamente brocados que más tarde viajarían a lo largo de la Ruta de la Seda.

Dos mil años de historia e intercambio cultural, en los que, gracias a intrépidos comerciantes textiles, se entremezclaron gustos y estilos: brocados influenciados por China, Persia, Bizancio y Siria, que acabaron cautivando a la aristocracia europea.

La extravagancia vegetal ha perdurado hasta nuestros días en jacquards reversibles, satinados y mates, convirtiéndose en un icono textil que refleja el glamour arabesco conocido comúnmente como damasco.